Epitrocleitis o codo de golfista

Descripción

Históricamente se habla de esta afección desde 1882, cuando el cirujano británico Henry Morris, describió el dolor medial de codo en atletas de remo, este cirujano es conocido por describir el “brazo de tenis de césped” que actualmente conocemos como codo del golfista.

La epitrocleitis actualmente es más conocida como epicondilopatía (tendinosis) debido a que numerosos artículos científicos han informado que esta enfermedad se origina más por una reparación fallida del tendón que por un proceso netamente inflamatorio, ya que la inflamación parece jugar un papel solo en el inicio, pero no en la progresión y evolución de esta tendinopatía.

Síntomas

Los síntomas a menudo aparecen con mayor intensidad cuando los músculos de los tendones afectados (o sea, de los flexores o pronadores de muñeca) se usan, esto ocurre, por ejemplo, cuando se forma un puño, se flexiona la muñeca o cuando se quiere alcanzar un objeto a distancia.

El codo de golfista suele afectar la flexión y pronación de la mano y el antebrazo más aún cuando se realizan movimientos contra la resistencia, por lo que los pacientes afectados están cada vez más restringidos en sus actividades de la vida diaria, incluso tareas simples como escribir o levantar objetos de poco peso pueden convertirse en un problema debido a la presencia de dolor. Además, no solo el movimiento activo causa molestias, sino también el máximo estiramiento pasivo y si la lesión progresa sin tratamiento también puede ocurrir dolor en reposo.

En el caso de un codo de golfista o epitrocleitis crónica el proceso degenerativo que se produce en los tendones (tendinosis) se hace cada vez más agresivo, por lo que puede ocasionar una neuropatía en el nervio cubital que se encuentra cercano a la zona afectada, esto conduce a la aparición de síntomas como hormigueos o parestesias en la región flexora de la mano y dedos (Síndrome del Túnel Cubital).

Causas

Si bien la lesión se denomina “codo de golfista” o “codo de beisbolista”, como ya hemos destacado anteriormente, esto no implica que estos deportistas sean los únicos afectados, de hecho, la prevalencia de esta enfermedad es menor en estos deportistas.

Los dolores en el lado interno del codo se deben más a la tendinopatía y a la degeneración tendinosa que lo acompaña, que a la inflamación en sí. 

Tratamiento

El tratamiento ortopédico siempre es la primera opción en esta enfermedad, este se realiza de forma escalonada:

  • Terapia física
  • Analgésicos
  • Brace e inmovilizadores
  • Ergonomía
  • Cirugía

En los casos crónicos, en los que las medidas terapéuticas conservadoras no generen ningún cambio positivo en un periodo de 4-6 meses en la rehabilitación del paciente afectado, se considera como una opción terapéutica a la cirugía.

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